Frases Celebres de: Enrique Jardiel Poncela

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 La Medicina es el arte de acompañar al sepulcro con palabras griegas. 

 El ser honesto es aburrirse gratis. 

 La historia es la mentira encuadernada. 

 Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre. 

 Los hijos no empiezan a querer a sus padres hasta pasados los treinta años. 

 Todos los hombres que no tienen nada importante que decir, hablan a gritos. 

 El fin de la vida es conseguir la felicidad para, una vez conseguida, esforzarse inmediatamente en perderla. 

 Se llama experiencia a una cadena de errores. 

 Lo que se lee sin esfuerzo alguno, se ha escrito siempre con gran esfuerzo. 

 El que la envidia a alguien por algo, necesita, para vivir a gusto, compadecer por alguna otra cosa. 

 Sólo cuando se está en posesión de la verdad se da uno cuenta de la deliciosa y preferible que era la mentira. 

 La enfermedad que obliga a pasar más horas en la cama es una amante bonita. 

 La juventud es petulante y la vejez es humilde; sin embargo, veinte años los tiene cualquiera, y lo difícil es tener [...] 

 No hay nadie que viva preocupado por el dinero como los ricos, si se exceptúa a los pobres. 

 Sólo los hombres de poca experiencia o de poca potencia prefieren a la mujer coqueta. 

 El que va acompañado de una linda mujer, sabe que los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir [...] 

 Los celos son el delirio del instinto de la propiedad 

 Sólo los hombres de poca experiencia o de poca potencia prefieren a la mujer coqueta. 

 El amor es como la salsa mayonesa, cuando se corta, hay que tirarlo y comenzar otro nuevo. 

 En amor, lo de menos son los insultos; lo grave es cuando empiezan los bostezos.