Frases Celebres de: Francois de La Rochefoucauld

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 Algunos necios suelen tener ingenio, pero ninguno tiene discreción. 

 Corrientemente más se murmura por vanidad que por malicia. 

 Rechazar las alabanzas es un deseo de ser elogiado dos veces. 

 Se ha hecho una virtud de la moderación para limitar la ambición de los grandes hombres y para consolar a la gente [...] 

 Se elogia o se censura la mayoría de las cosas porque está de moda elogiarlas o censurarlas. 

 Pocas son las mujeres cuyo mérito dura más que la belleza. 

 No se debe juzgar del mérito de un hombre por sus grandes cualidades sino por el uso que sabe hacer de ellas. 

 El mundo recompensa con más frecuencia las apariencias del mérito que el mérito mismo. 

 Los espíritus mediocres condenan, por lo general, todo lo que rebasa su pequeña estatura. 

 Hay buenos matrimonios, pero no hay ninguno que no sea delicioso. 

 La filosofía triunfa sin dificultades de los males pretéritos y de los males venideros; pero los males presentes [...] 

 A menudo los maldicientes incurren en la maledicencia más por ligereza que por malicia. 

 La magnanimidad todo lo desprecia para conseguirlo todo. 

 La locura nos acompaña en todos los periodos de nuestra vida; si alguno parece cuerdo es solamente porque sus locuras [...] 

 Eso que se denomina liberalidad no es muchas veces más que la vanidad de dar. 

 El amor a la justicia no es en la mayoría de los casos sino el temor a sufrir injusticia. 

 A veces un necio tiene talento, pero nunca buen juicio. 

 Todo el mundo se lamenta de su falta de memoria, pero nadie de su falta de juicio. 

 El interés que a unos ciega, abre los ojos a los demás. 

 Apresurarse demasiado a corresponder un favor constituye una especie de ingratitud.