Frases Celebres de: Georg Christoph Lichtenberg

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 Lo que es nuevo, pocas veces es verdadero; lo verdadero casi nunca es nuevo. 

 Vivimos en un mundo en el que un loco hace muchos locos, mientras que un sabio hace pocos sabios. 

 El único defecto de los libros verdaderamente buenos es que casi siempre dan origen a una multitud de libros malos. 

 Los libros que tienen títulos llamativos e ingeniosos rara vez merecen ser leídos. 

 Tales obras son como espejos: sí se mira un mono es imposible que se refleje un apóstol. 

 La verdadera historia no es la de las masas sino la de los hombres de genio. 

 Siempre va unida a la gloria de los seres célebres algo de la miopía de los admiradores. 

 Por lo menos una vez al año todo el mundo es un genio. 

 ¡Cuán felices vivirían muchos si se preocuparan menos de las cosas ajenas y más de las propias! 

 Es una persona que los escritores no se puedan examinar el intestino para conocer lo que han comido. 

 Todos nos equivocamos, pero cada cual lo hace a su modo. 

 Nada nos hace envejecer con mayor rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos. 

 Duda de todo por lo menos una vez, incluso de la proporción de que dos y dos son cuatro. 

 Para la mayoría de la gente, dudar de una cosa es simplemente creer ciegamente en otra. 

 Quien se conoce bien a sí mismo puede conocer muy pronto a los demás hombres. Todo se reduce a un reflejo. 

 Nada revela mejor el carácter de un hombre que una burla tomada a mal. 

 Muchos hombres ven la virtud más en el arrepentimiento de los pecados que en el hecho de evitarlos. 

 La prueba de que el hombre es la más noble de todas las criaturas es que ninguna otra criatura lo ha negado jamás. 

 Amarse a sí mismo al menos tiene una ventaja: no hay muchos rivales.